Risotto de gorgonzola
Ingredients:
- Arroz (320 g)
- Gorgonzola dolce (150 g)
- Caldo vegetal (1,2 l)
- Chalota (40 g)
- Mantequilla (40 g)
- Sal
- Pimienta
Method:
Un risotto que invita a sentarse a la mesa
El gorgonzola convierte un risotto sencillo en un plato generoso y muy sabroso. Calcula unos 30 minutos. Utiliza la variedad dolce, más blanda, para un sabor suave a queso azul que se funda fácilmente con el arroz; aporta suficiente carácter sin nata ni parmesano adicional. Esta receta es para cuatro personas. Prepara todos los ingredientes antes de empezar y utiliza arroz Carnaroli o Arborio, sin lavarlo: su almidón es lo que vuelve cremoso el risotto.
Antes de empezar
Calienta 1,2 litros de caldo vegetal poco salado. Pica fina la chalota. Retira la corteza del gorgonzola, pesa 150 g de queso y córtalo en trocitos. Mantén fría la mantequilla del acabado hasta que la necesites.
Construir el sabor
Derrite 20 g de mantequilla en una cazuela ancha y ablanda la chalota a fuego bajo cinco minutos sin dorarla. Añade el arroz y tuesta dos minutos, removiendo para que todos los granos se calienten y se cubran de mantequilla.
Cocer el arroz
Añade el caldo caliente cucharón a cucharón y mantén un hervor suave y constante. Remueve a menudo, pasando por el fondo, y añade más líquido cuando el cucharón anterior esté casi absorbido, antes de que el arroz se seque. Empieza a probarlo a los 15 minutos; la mayoría de los arroces para risotto necesitan 16–20 minutos desde la primera incorporación de caldo. El grano debe quedar tierno, con una ligera resistencia en el centro. Puede que sobre caldo; si se acaba, utiliza agua caliente.
Mantecar y servir
Retira la cazuela del fuego. Añade el gorgonzola y los 20 g de mantequilla fría restantes y remueve suavemente hasta fundir el queso con el arroz. Si queda demasiado espeso, añade un poco de caldo caliente. Prueba solo cuando el queso se haya fundido para decidir cuánta sal hace falta.
Ajusta la sal y la pimienta y deja reposar dos minutos. Aligera con un chorrito de líquido caliente si hace falta: al golpear suavemente el plato caliente, el risotto debe extenderse, sin quedarse en un montículo compacto. Llama a todos a la mesa antes de servir; es un plato que recompensa a quien lo come enseguida.