Risotto salado con leche

Risotto salado con leche

Ingredients:

  • Arroz (320 g)
  • Leche entera (800 ml)
  • Agua (600 ml)
  • Mantequilla (40 g)
  • Parmesano (40 g)
  • Sal
  • Pimienta

Method:

Un risotto que invita a sentarse a la mesa

El risotto con leche es una cocina tranquila y reconfortante: un plato salado con un suave dulzor lácteo y un poco de parmesano. Es un plato principal, no un arroz con leche de postre. Calcula unos 35 minutos y trabaja a fuego suave, vigilando a menudo para que la leche no se agarre al fondo. Esta receta es para cuatro personas. Prepara todos los ingredientes antes de empezar y utiliza arroz Carnaroli o Arborio, sin lavarlo: su almidón es lo que vuelve cremoso el risotto.

Antes de empezar

Calienta 800 ml de leche entera con 400 ml del agua en un cazo, sin dejar que rebose. Mantén calientes aparte los 200 ml de agua restantes para ajustar la textura. Ralla 40 g de parmesano y corta la mantequilla en trocitos.

Construir el sabor

Derrite 20 g de mantequilla en una cazuela ancha de fondo grueso a fuego medio-bajo. Añade el arroz y remueve dos minutos sin dorarlo. Incorpora un cucharón de la mezcla de leche caliente y una pizca pequeña de sal.

Cocer el arroz

Sigue incorporando la mezcla de leche cucharón a cucharón, removiendo a menudo y pasando cuidadosamente por el fondo. Mantén un hervor muy suave: la leche espuma y se pega más fácilmente que el caldo. Añade cada cucharón antes de que el arroz se seque. Prueba a los 16 minutos y calcula unos 18–22 desde la primera adición de leche, hasta que esté tierno y conserve un ligero mordiente. Usa el agua caliente reservada si espesa antes de cocerse; quizá no necesites todo el líquido.

Mantecar y servir

Fuera del fuego, incorpora los 20 g de mantequilla fría restantes y los 40 g de parmesano. Debe quedar suavemente sabroso, con la leche todavía en el centro del sabor.

Ajusta la sal y la pimienta y deja reposar dos minutos. Aligera con un chorrito de líquido caliente si hace falta: al golpear suavemente el plato caliente, el risotto debe extenderse, sin quedarse en un montículo compacto. Llama a todos a la mesa antes de servir; es un plato que recompensa a quien lo come enseguida.