Risotto al prosecco

Risotto al prosecco

Ingredients:

  • Arroz (320 g)
  • Prosecco brut (200 ml)
  • Caldo vegetal (1,2 l)
  • Chalota (40 g)
  • Mantequilla (40 g)
  • Parmesano (60 g)
  • Sal
  • Pimienta

Method:

Un risotto que invita a sentarse a la mesa

Este risotto pálido y elegante da un pequeño aire de fiesta a una cena sencilla. Calcula unos 35 minutos. Elige un prosecco brut: su suave acidez equilibra la mantequilla, mientras un espumoso dulce llevaría el sabor en otra dirección. Esta receta es para cuatro personas. Prepara todos los ingredientes antes de empezar y utiliza arroz Carnaroli o Arborio, sin lavarlo: su almidón es lo que vuelve cremoso el risotto.

Antes de empezar

Calienta 1,2 litros de caldo vegetal suave y mantenlo a fuego bajo. Pica fina la chalota, ralla el parmesano y mide 200 ml de prosecco. El vino entra durante la cocción, no en el risotto ya terminado.

Construir el sabor

Ablanda la chalota con 20 g de mantequilla en una cazuela ancha cinco minutos sin dorar. Añade el arroz y tuesta dos minutos. Vierte el prosecco despacio: espumará brevemente. Deja hervir suavemente, removiendo, hasta reducir casi todo el líquido y suavizar el aroma penetrante del vino, unos tres o cuatro minutos.

Cocer el arroz

Añade el caldo caliente cucharón a cucharón y mantén un hervor suave y constante. Remueve a menudo, pasando por el fondo, y añade más líquido cuando el cucharón anterior esté casi absorbido, antes de que el arroz se seque. Empieza a probarlo a los 15 minutos; la mayoría de los arroces para risotto necesitan 16–20 minutos desde la primera incorporación de caldo. El grano debe quedar tierno, con una ligera resistencia en el centro. Puede que sobre caldo; si se acaba, utiliza agua caliente.

Mantecar y servir

Retira la cazuela del fuego e incorpora los 20 g de mantequilla fría restantes y 60 g de parmesano rallado fino, hasta que quede brillante.

Ajusta la sal y la pimienta y deja reposar dos minutos. Aligera con un chorrito de líquido caliente si hace falta: al golpear suavemente el plato caliente, el risotto debe extenderse, sin quedarse en un montículo compacto. Llama a todos a la mesa antes de servir; es un plato que recompensa a quien lo come enseguida.