Risotto de calabaza
Ingredients:
- Arroz (320 g)
- Calabaza pelada (500 g)
- Caldo vegetal (1,2 l)
- Cebolla (50 g)
- Mantequilla (40 g)
- Parmesano (60 g)
- Aceite de oliva (1 cda.)
- Sal
- Pimienta
Method:
Un risotto que invita a sentarse a la mesa
La calabaza se funde con el arroz y da a este risotto un color cálido y un dulzor suave. Calcula unos 45 minutos. Va bien una calabaza de carne firme, como la cacahuete; cocinarla antes de añadirla al arroz permite que ambos estén listos a la vez. Esta receta es para cuatro personas. Prepara todos los ingredientes antes de empezar y utiliza arroz Carnaroli o Arborio, sin lavarlo: su almidón es lo que vuelve cremoso el risotto.
Antes de empezar
Calienta el caldo y corta la calabaza pelada y sin semillas en dados de 1 cm. Pica fina la cebolla. Ablándala en el aceite cinco minutos en un cazo, añade la calabaza y 150 ml de caldo. Tapa y cuece suavemente 12–15 minutos, hasta que ceda fácilmente al tenedor; aplasta de forma rústica aproximadamente la mitad.
Construir el sabor
En una segunda cazuela ancha derrite 20 g de mantequilla, añade el arroz y tuéstalo dos minutos removiendo. Incorpora un cucharón de caldo caliente y después la calabaza cocinada con la cebolla y el líquido de cocción que quede.
Cocer el arroz
Añade el caldo caliente cucharón a cucharón y mantén un hervor suave y constante. Remueve a menudo, pasando por el fondo, y añade más líquido cuando el cucharón anterior esté casi absorbido, antes de que el arroz se seque. Empieza a probarlo a los 15 minutos; la mayoría de los arroces para risotto necesitan 16–20 minutos desde la primera incorporación de caldo. El grano debe quedar tierno, con una ligera resistencia en el centro. Puede que sobre caldo; si se acaba, utiliza agua caliente.
Mantecar y servir
Retira la cazuela del fuego e incorpora los 20 g de mantequilla fría restantes y 60 g de parmesano rallado fino, hasta que quede brillante.
Ajusta la sal y la pimienta y deja reposar dos minutos. Aligera con un chorrito de líquido caliente si hace falta: al golpear suavemente el plato caliente, el risotto debe extenderse, sin quedarse en un montículo compacto. Llama a todos a la mesa antes de servir; es un plato que recompensa a quien lo come enseguida.