Risotto de guisantes

Risotto de guisantes

Ingredients:

  • Arroz (320 g)
  • Guisantes (300 g)
  • Caldo vegetal (1,2 l)
  • Cebolla (50 g)
  • Mantequilla (40 g)
  • Parmesano (60 g)
  • Sal
  • Pimienta

Method:

Un risotto que invita a sentarse a la mesa

El dulzor de los guisantes da un risotto alegre y delicado, tan apetecible en una noche ocupada como en un almuerzo primaveral sin prisas. Calcula unos 35 minutos; los guisantes pequeños congelados funcionan de maravilla, sin esperar a su temporada. Esta receta es para cuatro personas. Prepara todos los ingredientes antes de empezar y utiliza arroz Carnaroli o Arborio, sin lavarlo: su almidón es lo que vuelve cremoso el risotto.

Antes de empezar

Mantén calientes 1,2 litros de caldo vegetal a fuego bajo. Pica fina la cebolla y ralla el queso. Prepara 300 g de guisantes pequeños frescos o congelados; los congelados pueden ir directamente a la cazuela.

Construir el sabor

Derrite 20 g de mantequilla en una cazuela ancha de fondo grueso. Ablanda la cebolla cinco minutos sin dorarla, añade el arroz y remueve dos minutos, hasta que los granos estén calientes y brillantes.

Cocer el arroz

Añade el caldo caliente cucharón a cucharón y mantén un hervor suave y constante. Remueve a menudo, pasando por el fondo, y añade más líquido cuando el cucharón anterior esté casi absorbido, antes de que el arroz se seque. Empieza a probarlo a los 15 minutos; la mayoría de los arroces para risotto necesitan 16–20 minutos desde la primera incorporación de caldo. El grano debe quedar tierno, con una ligera resistencia en el centro. Puede que sobre caldo; si se acaba, utiliza agua caliente.

Añade los guisantes tras ocho minutos de cocción del arroz. Deben quedar tiernos sin perder toda su frescura; prueba uno cuando compruebes el arroz.

Mantecar y servir

Retira la cazuela del fuego e incorpora los 20 g de mantequilla fría restantes y 60 g de parmesano rallado fino, hasta que quede brillante.

Ajusta la sal y la pimienta y deja reposar dos minutos. Aligera con un chorrito de líquido caliente si hace falta: al golpear suavemente el plato caliente, el risotto debe extenderse, sin quedarse en un montículo compacto. Llama a todos a la mesa antes de servir; es un plato que recompensa a quien lo come enseguida.